Neorrealismo 1951

Auto Date Abril 16 de 2008

Volví a ver Bellíssima. Una película en la que Visconti, a la vez que adscribe, redacta -algo parecido a- un obituario sobre la escuela neorrealista.

Hay en Bellíssima una serie de señales que anuncian el agotamiento (para Visconti) de una etapa.

Por un lado, la historia muestra las desventuras de Maddalena Cecconi (una madre bien neorrealista protagonizada por Ana Magnani) que quiere que su hija ingrese al mundo del cine, sea como sea, para que la pequeña pueda “ser alguien el día de mañana”. Un final de arrepentimiento por el esfuerzo y la humillación constante de los “castings” muestra que aquello de “ser alguien” no era un asunto tan simple, ni tan seguro.

En la película, Visconti introduce un personaje que será el que verbaliza estas dificultades. La montajista del film que hace el “casting”, a la cual Maddalena ruega que le muestre la grabación de su hija, es la que pone el cuerpo ante el abandono de la fama. Fama que había beneficiado a tantos actores no profesionales en las interpretaciones neorrealistas. Visconti nos da a entender que esta chica, que había encontrado un lugar en el cine durante su infancia, una vez que Italia empezó a normalizarse tras la devastación de la guerra, quedó desplazada por una industria que nuevamente empezaba a ocupar a actores profesionales.

Otra de las señales de ese agotamiento será la inclusión de Alessandro Blasetti, que hace de él mismo, como director de la película que convoca al casting. Cuentan -nobleza obliga, “cuentan” porque yo no ví ninguna película del susodicho- que Blasetti era un director que ya tenía varias películas -algunas cercanas al fascismo- sobre sus hombros antes de la guerra, y no era, precisamente, alguien cercano al neorrealismo, sino un director que había filmado casi enteramente en Cinecittà.

Por último -pero para mí lo más importante- Visconti muestra en Bellíssima a Cinecittà reconstruido. Cinecittà había sido el gran invento de Mussolini, un inmenso sistema de estudios en condiciones de competir con los estudios norteamericanos. Durante la guerra fue destruido y quedó inutilizable. Esta destrucción fue uno de los factores, entre muchísimos otros, que influyeron en el nacimiento del neorrealismo, que filmaba en locaciones naturales porque no tenía otro lugar para hacerlo.

Visconti filma, registra, una Cinecittá reconstruida, funcionando y en condiciones de hacer una película. Y encima, una película de Alessandro Blasetti. Entonces no va a ser casual que la película que sigue a Bellíssima en la filmografía de Luchino sea Senso, filmada en estudios.

Con todo esto no quiero decir que después de Bellíssima el neorrealismo murió, ni nada que se le parezca. Pero si a Bellíssima, y a Visconti, les sumamos que un año antes otro de los socios vitalicios del olimpo neorrealista, Roberto Rossellini, había rodado Stromboli -película con la que comienza su etapa con Ingrid Bergman- algún aire de agotamiento se podía respirar en aquél 1951.

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