Neorrealismo 1951

Volvà a ver BellÃssima. Una pelÃcula en la que Visconti, a la vez que adscribe, redacta -algo parecido a- un obituario sobre la escuela neorrealista.
Hay en BellÃssima una serie de señales que anuncian el agotamiento (para Visconti) de una etapa.
Por un lado, la historia muestra las desventuras de Maddalena Cecconi (una madre bien neorrealista protagonizada por Ana Magnani) que quiere que su hija ingrese al mundo del cine, sea como sea, para que la pequeña pueda “ser alguien el dÃa de mañana”. Un final de arrepentimiento por el esfuerzo y la humillación constante de los “castings” muestra que aquello de “ser alguien” no era un asunto tan simple, ni tan seguro.
En la pelÃcula, Visconti introduce un personaje que será el que verbaliza estas dificultades. La montajista del film que hace el “casting”, a la cual Maddalena ruega que le muestre la grabación de su hija, es la que pone el cuerpo ante el abandono de la fama. Fama que habÃa beneficiado a tantos actores no profesionales en las interpretaciones neorrealistas. Visconti nos da a entender que esta chica, que habÃa encontrado un lugar en el cine durante su infancia, una vez que Italia empezó a normalizarse tras la devastación de la guerra, quedó desplazada por una industria que nuevamente empezaba a ocupar a actores profesionales.
Otra de las señales de ese agotamiento será la inclusión de Alessandro Blasetti, que hace de él mismo, como director de la pelÃcula que convoca al casting. Cuentan -nobleza obliga, “cuentan” porque yo no và ninguna pelÃcula del susodicho- que Blasetti era un director que ya tenÃa varias pelÃculas -algunas cercanas al fascismo- sobre sus hombros antes de la guerra, y no era, precisamente, alguien cercano al neorrealismo, sino un director que habÃa filmado casi enteramente en Cinecittà .
Por último -pero para mà lo más importante- Visconti muestra en BellÃssima a Cinecittà reconstruido. Cinecittà habÃa sido el gran invento de Mussolini, un inmenso sistema de estudios en condiciones de competir con los estudios norteamericanos. Durante la guerra fue destruido y quedó inutilizable. Esta destrucción fue uno de los factores, entre muchÃsimos otros, que influyeron en el nacimiento del neorrealismo, que filmaba en locaciones naturales porque no tenÃa otro lugar para hacerlo.
Visconti filma, registra, una Cinecittá reconstruida, funcionando y en condiciones de hacer una pelÃcula. Y encima, una pelÃcula de Alessandro Blasetti. Entonces no va a ser casual que la pelÃcula que sigue a BellÃssima en la filmografÃa de Luchino sea Senso, filmada en estudios.
Con todo esto no quiero decir que después de BellÃssima el neorrealismo murió, ni nada que se le parezca. Pero si a BellÃssima, y a Visconti, les sumamos que un año antes otro de los socios vitalicios del olimpo neorrealista, Roberto Rossellini, habÃa rodado Stromboli -pelÃcula con la que comienza su etapa con Ingrid Bergman- algún aire de agotamiento se podÃa respirar en aquél 1951.








